JUICIO EN LA AUDIENCIA PROVINCIAL

Extraordinaria la noticia que hemos oído mis compañeros y yo esta mañana. “Hoy se celebra el Jucio por los asuntos acaecidos en Brunete en 2010, donde un individuo asesino a su pareja a puñaladas”. Hasta ahí, desgraciadamente, la cronica de sucesos puede considerarse “normal” en este mundo de locos en el que vivimos. Lo curioso del caso es que el abogado defensor, exime como circunstancia exculpatoria el que “sufrió una infancia dificil, donde tuvo una carecia absoluta de afecto”.

            Dejando volar la imaginación reconstruyo los hechos, y me imagino al asesino gritando “No me quiere nadie, no me quiere nadie…” a la vez que apuñala a su víctima… 82 VECES. Casi me muero. 82 VECES. Pero que tipo de exculpación puede tener un individuo así. Aunque esté loco. Aunque haya sufrido la peor de las infancias. Aunque fuera uno de los protagonistas de “Sleepers”. Por el amor de Dios. Está feo matar a cualquier persona. Pero, jolín, ya que te has vuelto loco, matala de un tiro, pero no la apuñales 82 veces. Te has tenido que aburrir de apuñalarla. En que mundo estamos, que dejamos vivir a monstruos semejantes. Además, el bicho poseía antecedentes penales (maltrato a su ex-mujer, intento de atropello a sus ex-suegros, y sabe Dios que cosas mas ).

          Que Dios me perdone, y verdaderamente nadie somo como él y no deberíamos tener la opción de acabar con una vida que no nos pertenece (incluso la nuestra propia). Pero la tenemos. Tenemos la opción de acabar con un ser deleznable, que merece la total repulsa de la sociedad por actos como éste. Tenemos la opción para acabar con gente como el asesino de Mari Luz, de Sandra, de Marta, de Ruth y José, y tanto otros. Tenemos la opción. Y yo la utilizaría.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

MI CECILIA QUERIDA

No podía ser de otro modo. Era extraordinariamente dificil encontrar la pieza que encajara. Uno torna su listón extremadamente alto, casi inalcanzabel para ningún mortal. Uno se vuelve de verdad un Titán, inexpugnable. Y de repente se cruza en tu vida un ser que parece que cuadra. Un ente superior que encaja perfectamente con lo que has buscado a lo largo de tu vida. Tu Titana. Y encaja del todo. Y aquello vuelve a funcionar. Y vuelvo a reír.

Y como no podía ser de otro modo, mi Princesa es música (hasta en eso es bella). Felicidades, amor mío.

Fiesta de Santa Cecilia
Patrona de la Música, 22 de noviembre
 
Fiesta de Santa Cecilia
Fiesta de Santa Cecilia

Lirio del cielo
Noviembre 22

I. EL PALACIO DE LOS CECILIOS. UNA CASA PATRICIA DE LA ROMA IMPERIAL
En un ángulo del campo de Marte, cerca del mausoleo de Augusto y tan próxima al Estadio, que en los grandes días se oyen los gritos de la multitud, se yergue una casa patricia de la roma imperial. Desde allí se ve el Tíber. Detrás, se alza la fachada del Panteón, a la derecha el jardín, y en el interior un patio alegre, poblado de estátuas, pertenecientes a la nobilísima gens de los Cecilios. Pero los mármoles rodaron y el recuerdo se ha olvidado. Aquel palacio aristocrático de la Roma de los Antoninos, es hoy la iglesia de Santa Cecilia, espejo de la nueva Roma, restaurada por Cristo, la abeja industriosa de los panales del Señor, como la llama el pontífice Urbano. Una abeja libadora de flores de virtudes, que atesora en silencio y en oración. En una habitación, en un cofre de plata, se guarda el Evangelio que la joven lee todos los días.
II. LA BODA DE CECILIA
El palacio de los Cecilios se viste de fiesta. Esclavos y esclavas desfilan llevando joyas brillantes, telas preciosas y cestillos de flores, preparando la fiesta nupcial de la boda de Cecilia. Una noche, en las catacumbas, el pontífice había puesto sobre su cabeza el velo de las vírgenes; era la esposa de Cristo, pero no ha podido vencer la voluntad de su padre; y ahora se pone confiada en las manos del Señor. Avanza el cortejo. Van delante un niño adornado con verbenas y una niña coronada de rosas. Describiendo ligeros ritmos de danza, siguen cuatro adolescentes que acaban de vestir la toga pretexta. Cecilia lleva el vestido prescrito por el ritual: una túnica blanca de lana con su ceñidor también blanco y encima un manto color de fuego, símbolos de la inocencia y del amor. Cuando empezaba a brillar el lucero de la tarde, la nueva esposa es conducida a la morada del esposo.
III. HACIA LA CASA DE VALERIANO
La casa de Valeriano estaba al otro lado del Tíber, convertida hoy en la iglesia de Santa Cecilia. Cecilia sonríe con suavidad, pero una angustia infinita le acongoja el corazón. A los pocos pasos apareció la casa de Valeriano. En el pórtico, adornado de blancas colgaduras y guirnaldas de hiedra, aguardaba el esposo feliz. Cambiaron el saludo tradicional: -”¿Quién eres tú?”- preguntó él. Y ella respondió: -”Donde tú Cayo, yo Caya”. Cecilia atraviesa el umbral. Una esclava se adelanta y le presenta en un cáliz de plata el agua, figura de la limpieza; otra le entrega una llave, símbolo de la administración que se le confía; y otra, le ofrece un puñado de lana para recordarle las tareas del hogar. Y pasan al triclinio, donde se va a servir el banquete nupcial. Brillan los candelabros, los lirios de Aecio y de Tívoli derraman sus perfumes, caen el chipre y el falerno en las copas de oro, escanciadas por jóvenes efebos, resuena la melodía de las arpas y los címbalos y los comensales aplauden al poeta que canta el epitalamio.
IV. EN EL BANQUETE DE BODA
Cecilia parece enajenada; su corazón está suspendido por una música celeste. “Durante el banquete de bodas, mientras la música sonaba, ella entonaba oraciones en la soledad de su corazón, pidiendo que su cuerpo quedara inmaculado”, según se lee en las Actas de santa Cecilia, del año 500: “Que mi corazón y mi carne permanezcan puros”. Cecilia iba a dar el último paso hacia el peligro. Dos matronas guiaron sus pasos temblorosos hacia la cámara nupcial. Arden los candelabros, brillan los tapices y fulguran las joyas.
V. EN LA CAMARA NUPCIAL
Llega Valeriano. Se acerca a su esposa radiante de dicha; pero ella le detiene con estas palabras: -”Joven y dulce amigo, tengo un secreto que confiarte; júrame que lo sabrás respetar”. Valeriano lo jura sin dificultad, y la virgen añade: -”Cecilia es tu hermana, es la esposa de Cristo. Hay un ángel que me defiende, y que cortaría en un instante tu juventud si intentases cualquier violencia”. El joven palidece, se irrita, grita desesperado; pero poco a poco la gracia le domina, y con la gracia la dulzura infinita de Cecilia. -”Cecilia -dice al fin-, hazme ver ese ángel, si quieres que crea en tus palabras”. “Para ver ese ángel de Dios se necesita antes creer, hacerse discípulo de Cristo, bautizarse”. -”Pues bien -responde Valeriano -; ahora mismo, esta misma noche; mañana será tarde”. – Y con el ímpetu de la juventud y la sierpe de la duda en el alma, deja en la habitación a su esposa y camina envuelto en el silencio de la noche en busca del pontífice Urbano. Poco a poco, una fuerza desconocida va dominando su alma. Empieza a comprender.
VI. DOS CORONAS DE ROSAS Y LIRIOS
Unas horas más tarde volvía vestido con la túnica blanca de los neófitos. Prosternada en tierra, Cecilia está absorta en oración; una luz deslumbrante la rodea y un ángel de inefable belleza flota sobre ella, sosteniendo dos coronas de rosas y de lirios, con que adorna las sienes de los dos esposos. Al bautismo de Valeriano siguió el de su hermano Tiburcio y poco después, los dos esposos daban su sangre por la fe. Reinaba entonces en Roma el emperador Aurelio, hombre honrado, corazón bueno y compasivo, que se rebela contra los juegos sangrientos del anfiteatro; pero cruel con los cristianos. En su persecución sufrieron Tiburcio y algún tiempo después, la virgen Cecilia.
VII. EL MARTIRIO CRUEL
Tras los intentos de ahogarle en el hipocausto, el líctor blandió la espada y la dejó caer tres veces sobre el cuello de Cecilia, pero con tan mala suerte, que quedó envuelta en su propia sangre luchando agónica con la muerte. Tres días después iba a recibir el galardón de su heroísmo. Los cristianos recogieron el cuerpo de la mártir y respetuosamente lo encerraron en un arca de ciprés, sin cambiar la actitud que tenía al morir. Así se encontró catorce siglos más tarde, en 1599, según el testimonio del mismo Cardenal Baronio.
VIII. TESTIMONIO DE CARDENAL BARONIO
“Yo vi el arca, que se encerró en el sarcófago de mármol -dice el cardenal Baronio- y dentro, el cuerpo venerable de Cecilia. A sus pies estaban los paños empapados en sangre, y aún podía distinguirse el color verde del vestido, tejido en seda y oro, a pesar de los destrozos que el tiempo había hecho en él. Podía verse, con admiración, que este cuerpo no estaba extendido como los de los muertos en sus tumbas. Estaba la castísima virgen recostada sobre el lado derecho, unidas sus rodillas con modestia, ofreciendo el aspecto de alguien que duerme, e inspirando tal respeto, que nadie se atrevió a levantar la túnica que cubría el cuerpo virginal. Sus brazos estaban extendidos en la dirección del cuerpo, y el rostro un poco inclinado hacia la tierra, como si quisiese guardar el secreto del último suspiro. Sentíamonos todos poseídos de una veneración inefable, y nos parecía como si el esposo vigilase el sueño de su esposa, repitiendo las palabras del Cantar: “No despertéis a la amada hasta que ella quiera”. Aunque la relación parece fruto de la fantasía, los mártires Valeriano y Tiburcio, sepultados en las catacumbas de Pretextato, son históricamente ciertos. Después del proceso, referido por el autor de la Passio, Cecilia, condenada a ser decapitada, recibió tres poderosos tajos del verdugo, sin que su cabeza cayese cortada: Había pedido y obtenido la gracia de volver a ver al papa Urbano antes de morir. En la espera de esta visita ella continuó durante tres días profesando la fe. No pudiendo hablar, expresó con los dedos el credo en Dios uno y trino. Y con este gesto la esculpió Maderno en su célebre, bellísima e impresionante imagen de mármol.
IX. PATRONA DE LA MUSICA
Cecilia, virgen clarísima, Lirio del cielo llega escoltada por la gloria divina con música y cantos, al banquete nupcial, en palabras de la narración de la Passio: Cantantibus organis, Caecilia, in corde suo, soli Domino decantabat, dicens: – Fiat cor et corpus meum immaculatum ut non confundar -, “Mientras tocaba el órgano, Cecilia cantaba salmos al Señor”. A su Señor, a su Esposo: “Que mi corazón y mi cuerpo permanezcan inmaculados, para que no quede confundida”. Sus oraciones fueron escuchadas y fue martirizada. Este relato escrito de las Actas de la mártir se grabó en mosaicos, y se decoró een frescos y miniaturas.
X. LOS PINTORES Y POETAS
En el siglo XVI y siguientes su posición como patrona de la música fue creciendo. Y los artistas la representaron tocando el órgano, o junto a él, en numerosas pinturas, destacando las de Rafael, Rubens y Pousin. Así la celebraron los pintores, los músicos y los poetas, Dryden, Pope, Purcell y Händel. El Movimiento Ceciliano alemán del siglo XIX la tomó como Patrona para la reforma de la música litúrgica, que culminó en el Motu Proprio de San Pio X, en 1903.
XI. CECILIA CANTA EN EL CIELO
Podemos imaginarnos a Cecilia cantando gozosa en el cielo, pidiendo al Señor que nosotros seamos dignos de cantar las alabanzas de Dios por las maravillas que obra en el mundo, unidos a su alma, limpia y enamorada. Dice santo Tomás en la 2a-2ae q. 91 a. 1 resp sobre el Canto Litúrgico, que tanto cuanto asciende el hombre a Dios por la divina alabanza, se aleja de lo que va contra Dios. El hombre asciende a Dios por medio de la divina alabanza, que le eleva alejándolo de lo que se opone a Dios, el egoismo y la soberbia, y lo convierte en hombre interior. La alabanza exterior de la boca ayuda a motivar el amor interior del que alaba. La alabanza exterior de los labios contribuye a aumentar el amor del que alaba, como lo había experimentado muy bien San Agustín viviendo la experiencia de la Iglesia que canta. La melodía divina con su fuerza transformante, lo había conducido al camino de su conversión. Confiesa el Santo que cuando oía los himos, de los salmos y de los cánticos en Milán, se sentía vivamente conmovido a la voz de tu Iglesia, que le impulsaba suavemente. Aquellas voces se mantenían en mis oídos y destilaban la verdad en mi corazón; encendían en mí sentimientos de piedad; entretanto derramaba lágrimas que me hacían bien (Conf. IX 6-14). En la Iglesia de Cristo, que es hogar de gozo, el canto es esperanza en acto porque es plegaria. Por lo tanto dedicarse a cantar a Dios y a escuchar la música sagrada es preparse para orar con mayor esperanza y a vivir la vida de Dios en nuestro santuario interior que desborda en la sociedad como anuncio del Reino de Cristo.
XII. LAS IMAGENES DE LA PATRONA DE LA MUSICA
A partir del Siglo XVI, la iconografía la representa llena de alegría por la presencia del Señor tocando instrumentos musicales, la lira, la cítara, el órgano, el clavicordio, el arpa, el violín, el violoncelo, y rodeada de ángeles cantando. Así la representan en el Louvre, Domenichino, Guido Reni, Rubens y Pierre Mignard. Desde la Catedral de Palermo a la Pinacoteca de Dresde, la figura de la mártir romana, personifica el espíritu del canto y de la música sacra, y sale de los límites de la música italiana para inspirar la música y la pintura europeas y el arte internacional ya que el arte no tiene fronteras, como no lo tiene el bien, ni la verdad ni la belleza, que viven en Dios y son participados por los hombres, que habiendo saboreado un retazo de hermosura, se enamoran de la plenitud de la belleza de Cristo Pantocrator. Porque la belleza, la verdad y el bien convergen y conducen a los hombres a reencontrarse con Dios.
XIII. LA PEDAGOGIA DEL ARTE
En la Pinacoteca de Bolonia se puede admirar un cuadro de Rafael que representa a Cecila, junto a instrumentos musicales, absorta en las armonías celestes. La Vida divina trinitaria, el Paraíso, la Comunión de los Santos son luz, armonía y color, santidad, que es belleza, magnificencia y esplendor. Ese es el ministerio de la liturgia y el magisterio del arte, ayudarnos a comprender mejor, a orar y a elevar nuestra mente a la armonía del Paraiso, al que estamos llamados. Los templos no son museos refinados, sino auxilios para afianzar nuestra fe y caminos de conversión interior. La música y el canto sagrado, las expresiones artíticas de la arquitectura, las pinturas, las imágenes, vienen a ser como sacramentales, para que los hombres, dotados de sentidos, se abran a su vocación de santidad, atraidos y fascinados por el aroma de los nardos de los santos, y por la blancura lilial de la Patrona de la Música CECILIA, Coeli-lilia, que en castellano significa Lirio del Cielo.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

¿DE VERDAD QUE NOS INTERESA TANTO EL CONFLICTO SAHARAUI?

Una preguntita que me ronda por la cabeza. ¿De verdad que tenemos algo que ver con la movida que se está produciendo en nuestro país vecino, como para producirnos tal repercusión mediática?  Entiendo que sí, que es fundamental para nosotros el que cada 5 minutos nos estén comentando lo malos que son los Marroquíes y lo pobrecitos que son los Saharauis. Pero, hombre, cada 5 minutos me parece excesivo. Sobre todo con los problemas que tenemos en nuestro País.

Para entenderlo mejor, estas son las claves (fuente: la informacion.com):

Salida de España y guerra con Marruecos

España, el primer país en asentarse en la región, dejó un gran vacío al salir del Sáhara en 1976. El Frente Polisario proclamó entonces la República Árabe Saharaui Democrática. El primer gobierno promulgó  una Constitución provisional que tenía como protagonista al Comité Ejecutivo del Frente y que era rechazada por Marruecos. La guerra contra la invasión comenzó para los saharauis con la ayuda de Argelia, dónde se encuentran todavía unos 100.000 saharauis refugiados.

Reconocimiento y tregua

En 1990 la República Saharaui había sido reconocida por 74 Estados, aunque su aceptación había comenzado once años antes, con la progresiva aceptación de la ONU. Gracias a esta se llegó a una tregua entre Marruecos y el Frente Polisario en 1991. También se acordó que en enero del año siguiente se celebraría un referéndum, pero no se llevó a cabo, y a día de hoy tampoco se ha llegado a realizar. En el marco de la misión MINURSO de la ONU, afirman que el proceso de transición no ha comenzado “debido a la diferencia de opiniones de las partes sobre algunos aspectos claves del Plan, en especial los que se refieren a los criterios para el derecho a voto” escribe la organización sobre el conflicto.

El referéndum que no fue

En 1974 España había cambiado su política y anunció un referéndum de autodeterminación en 1975 auspiciado por la ONU (y solicitado desde 1966). El resultado de la elección parecía bastante claro, por lo que Marruecos activó su plan para evitar que se terminase de modelar un Estado con todas las letras. Rabat desvió el asunto, pero sirvió de poco. Hassan II recurrió entonces a EEUU y en un anuncio unilateral declaró su derecho a recuperar el Sáhara. El producto de esta decisión es la conocida Marcha Verde, que consistió en la marcha de 300.000 ciudadanos marroquíes hacia territorio saharaui.

El Frente Polisario

Las manifestaciones saharauis se sucedían a comienzos de los años setenta, hasta que la infantería de la marina española las diluyó por la fuerza. Los enfrentamientos causaron la primera desaparición de la causa saharaui. En 1973 nace el Frente Polisario (Frente Popular de Liberación), que según la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui, era un reflejo de la madurez del nacionalismo saharaui ante la inmovilidad de los procesos de autodeterminación promovidos por la ONU. El Frente Polisario es aceptado como representante de la causa.

España se quita el problema de encima

Cuando el Gobierno español evacua el Sáhara, lo deja en manos marroquíes. La Marcha Verde es el parche perfecto y abandonar el apoyo al proyecto independentista es más fácil así. No proclamar el Estado saharaui cumple con los intereses occidentales (que quieren evitar el nacimiento de un Estado independiente tan cerca de Europa y promovido por Argelia y Libia). También se protegían los intereses españoles, ante el posible peligro político que podía sufrir Canarias.

Bombardeos y huida a Tinduf

Desde entonces, una vez que España se retira del todo, la población huye en masa hacia los campamentos del desierto. Campos que meses después son bombardeados por la aviación marroquí. La agresión se cobró numerosas víctimas y los saharauis huyen a territorio argelino. Los que consiguen llegar a estos campamentos improvisados de Tinduf lo hacen en malas condiciones. Se calcula que hasta 100.000 saharauis se refugiaron en Argelia.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario